No existe un “modo engorde nocturno”. Tu cuerpo no tiene un botón de “ahora sí almaceno grasa porque son las 22:00”. La fruta no engorda. Lo que engorda es comer más de lo que gastas. Y eso incluye las galletas que acompañan a tus remordimientos. La fruta tiene agua, fibra, vitaminas y azúcar natural. Si te apetece a las diez de la noche, adelante. Lo que te estresa no es la fructosa, es el miedo. Si te apetece fruta después de cenar, cómetela tranquila/o. Peor es picar galletas mientras ves Netflix sintiéndote culpable unas horas después porque no te comiste la fruta que te apetecía.
Hack: Si tienes hambre real, come. Si lo que tienes es ansiedad, revisa tu día, no tu nevera. Y haz los cambios que tienes que hacer para solucionar aquello que te está generando la ansiedad.
Conclusión:
El cuerpo sabe digerir fruta. Lo que no sabe digerir es tu miedo a comerla.
Firma: ✨ Dra. Núria Monfulleda Muñoz — LoveYourself Barcelona


